viernes, 23 de marzo de 2018

Las Tres Hermanas Huérfanas

Por Jose Fernando Martinez Ruiz
Temática libre


Tres, ellas son tres, Carlota, Virginia y Eleonor, hijas de la misma mujer a quien la edad y la testarudez mató, esa mujer de puño duro, quien las parió y sin embargo que de ellas sólo de explotarlas se preocupó, ella, Esperanza, una mujer del antiguo mundo, que en el pasado quedó.

Crecer sin amor no fue fácil para ésas tres, marcadas están y marcadas se ven, siempre recordando ese ayer tan tormentoso, ¿ero por qué no ven también el sol?, aunque bueno, Eleonor sí lo ha hecho, ella es fuerte, cargada siempre con la energía del trópico, no le importo ser la más pequeña o la que más pobre quedó, ella luchó y luchó, y demostró saber vivir bien.

Carlota y Virginia sólo se han dedicado a pelear entre ellas, y con ellas mismas, las razones varían, el partido político al que apoyan, el color de sus ropas o por el hombre al que aman u odian. La última vez que en la plaza alegaron fue por un tal Uriel Alvarado, ese era el amado de Carlota, y el odiado de Virginia, pues ella siempre ha dicho que ese conservador sólo quería aprovecharse de su hermana tal como Esperanza lo hacía, mal recuerdo de su madre se le viene a la cabeza.

Hace un mes, Virginia y Carlota estuvieron en misa por la virgen, siguiendo esas tradiciones tan latinas, cuando salieron al atrio, se le escucho a Carlota decir “¡Vos Virginia, tan manzanilla y en misa, eso lo castiga Dios!”, la otra sin reparo contestó “¡No soy yo quien se enamora de bandidos, la que los defiende por la sensación de seguridad sabiendo que le hacen daño y tampoco, la que habla mal de la familia!”, todos los presentes en la plaza esperaban una pelea, pero como buenas señoras de pueblo se dieron media vuelta, levantaron la nariz al cielo y caminaron hacía diferente dirección con un semblante de sobrio orgullo. En el quiosquito de tintos de Doña Margarita estaba Eleonor, con su humildad característica, viendo la escena, pero ¿Qué podía hacer ella?, ella ya había sido excluida de la familia por no tomar partido en la bronca, pues para Eleonor ambas estaban locas.

Antier llegó la noticia, Virginia está moribunda, una mujer fuerte, pero al final derrotada por el hambre y el cólera, todos sabían que no pasaba un buen momento, pero incluso sus hermanas la ignoraron. Carlota no la asistió cegada por el amor a Uriel y Eleonor por la indiferencia habitual creada por el tiempo.       

2 comentarios:

  1. Muy buen cuento, me gusta mucho la musicalidad con la que empieza. Me hace pensar y reflexionar en nuestra historia de país.

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