miércoles, 21 de marzo de 2018

Inmortalidad

Por Luis Alfonso Vergara Carvajal
Temática libre

Me encontraba una mañana cocinando mi desayuno, preparándome para salir a trabajar, mientras permitía a mi mente divagar en pensamientos sin importancia; cuando, como por arte de magia o intervención divina, llegué a una interesante conclusión: Todos somos inmortales.

Debo aclarar, primero que todo, que no me refiero a una vida después de la muerte, sea reencarnación o el divagar eterno de nuestras almas en algún otro plano de la existencia.  No, yo hablo de algo mucho más mundano, algo que se deriva de cierto comentario recurrente que se hace a menudo sobre los últimos segundos que tiene una persona antes de fallecer.


“Al morir, vemos nuestra vida pasar ante nuestros ojos”. Todos hemos escuchado alguna vez ese comentario y, asumiendo que sea cierto, esto significa que, justo antes de morir, vemos nuestro nacimiento y crecer, nuestras victorias y derrotas, nuestras falencia y virtudes, nuestras dichas y tristezas, nuestros amores y despechos; vemos, segundo a segundo, cada momento de nuestra existencia, repasamos sin descanso cada instante de nuestra vida, hasta volver al punto exacto de nuestra muerte… donde, según esta lógica, recordaríamos que estábamos recordando, y volvería a empezar el ciclo. Recordaríamos toda nuestra vida, una y otra vez, alargando infinitamente ese último segundo antes de morir, viviendo eternamente en ese último suspiro de vida que escapa de nuestros labios… así que, ¡ey, somos inmortales!

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